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 MI EXPERIENCIA EN LA PRIMARIA     

 

Me llamo Ivana Carolina Cuglia, nací un 24 de abril de 1985 en la ciudad de Mendoza.Tengo una hermosa familia compuesta por mamá  el sostén de mi vida, papá el responsable de que nunca me faltase nada, y cuatro hermanos, que si bien no tengo físicamente conmigo a uno de ellos, siempre estuvo, está y estará en lo más profundo de mi corazón con lo único mas preciado que pudo dejarme: su recuerdo. 

  Cuando a mis padres les toco afrontar esa amarga prueba que les puso la vida, tan solo tenía 4 años de edad y nos estábamos mudando a Tupungato, para yo comenzar mi jardín de infantes en la escuela Compañía de María, después de todos los inconvenientes que estaba tratando de organizar mi familia.     Al finalizar mi jardín y ya ubicados en Tupungato comencé mi escuela primaria. 

Mamá decidió cambiarme de colegio ya que mi domicilio estaba más próximo a una escuela recién inaugurada llamada ECEA, era un colegio privado y por una cuestión de distancia me resultaba más cómodo asistir a ella.  Comencé mi primer grado con muchas expectativas y algunos temores, que gracias a mi hermana mayor, una gran referente en mi vida, fueron desapareciendo, ya que al ser la menor ella y mi hermano me ayudaban y me consentían en todo lo que podían. Recuerdo a mi seño Patricia que era una mujer muy joven, que no hacía mucho se había casado y por ello nos quería como una especie de hijos que todavía no tenía. Era muy dulce y tenía una humildad y sencillez que de alguna manera siempre no las trasmitía, con ella aprendí las letras y los números, luego a unir las letras y así formar palabras e identificar situaciones que antes desconocía. También aprendí que con una serie de palabras se podía formar una oración y con más de una oración un texto y posterior a esto podía leerlo. 

Luego comencé mi segundo grado que por suerte nos tocó la misma señorita y por ello no hacía falta conocernos, ya que tanto ella como nosotros traíamos una base de nuestro proceso enseñanza-aprendizaje.

Posterior a éste comencé mi tercer grado, ya con una nueva señorita, que si bien no era la misma de los dos años anteriores por su agradable forma de ser y de dictar las clases no se nos dificultó para nada adaptarnos rápidamente a ella. Recuerdo también que en ese año ingresaron compañeros nuevos, lo cual hacía mas interesante el poder conocer y compartir nuevas experiencias con chicos nuevos.  

Así pase a cuarto grado, pero ya no todo era color de rosas, era todo muy lindo para que durara tanto. Tenía una nueva señorita que se llamaba Norma, que no era tan agradable como las demás, ni tenía el mismo carisma de las anteriores. Recuerdo que era muy seria y demasiado exigente para mi gusto, las clases se tornaban muy aburridas ya que para mi desgracia no permitía que habláramos en clases, tampoco le gustaba mucho la idea de que preguntáramos a cada rato algo que no entendíamos, por ello casi nadie participaba de sus clases por una especie de temor a equivocarnos y así enfadarla aún mas de lo que parecía. Después de todo al finalizar cuarto grado me di cuenta que muy en el fondo me había servido tanta exigencia, ya que nunca saqué una mala nota con ella y aprendí aún mas de lo que yo pensaba. 

  Al ingresar a quinto grado nos encontramos con una maestra a todo dar, tenía todas las pilas y una onda increíble, se llamaba Liza y no hacía mucho se había recibido y para completar mi suerte era amiga de mi hermana y en su adolescencia solía frecuentar mi casa, sin embargo mucha ventaja no saque, ya que si bien me conocía y habíamos tratado anteriormente en el aula era una alumna mas como cualquiera del resto . Siempre me llamo la atención su forma particular de dictar las clases, ya que por lo general todos los días sorprendía con algo nuevo y de una manera u otra se las ingeniaba para que sus clases no se convirtieran en una aburrida rutina. 

  Hasta que llego mi sexto grado, para mi, uno de los mas difíciles sin duda, así y todo considero que lo supe manejar bastante bien, ya que si bien me costaba ponía todo mi empeño para hacerlo menos dificultoso. En este año recuerdo que cambiaron el sistema y pusieron una maestra para cada área, para nosotros era algo nuevo y supongo que para ellas también, igual no estaba tan malo ya que a varias las habíamos tenido años anteriores. Lo que mas recuerdo ese año fueron los campamentos...si habrán estados buenos...! ni loca me perdía alguno, ya que mamá a cambio de andar bien en la escuela me premiaba dejándome ir a todos.

En fin sin duda fueron momentos inolvidables y que valdría la pena volver a vivirlos, pero aún faltaba lo mejor el año clave para concluir mi primaria: mi séptimo grado. Recuerdo que mucha diferencia al anterior no le encontré solo lo hallé un poco mas liviano y con muchas mas expectativas  al saber que estaba concluyendo una etapa de mi vida para empezar otra. Estuvo buenísimo, si bien trabajamos a full en nuestras tareas, nos hacíamos tiempo para organizar nuestra despedida, nuestro viaje de egresados y nuestra fiesta de fin de año. Mamá estaba a la par mía, iva de un lado para el otro y trataba de organizarse con el resto de las madres para que nuestra entrega de diplomas sea inolvidable...

Hoy puedo decir que sin duda lo lograron y en ese momento como en el presente tengo la fortaleza de saber que detrás de cada línea de llegada, nos espera otra de partida, y si bien un descanso no rompe las reglas, la meta final es nunca parar y seguir en el juego...

 

1 comentario

Prof. Martín Elgueta -

Ivana, gracias por compartir tu historia. Es necesario revisar el texto para corregir los errores ortográfico y además mejorar la puntuación (es necesario separar en párrafos con algunos "punto y aparte".
Quedamos a la espera de las correcciones.